OPINIÓN: “La Conciencia”

En una democracia se vale que cualquiera aspire al cargo de presidente, a pesar de que sólo sus vecinos lo conozcan

Por Lucía Navarro

Imposible dejar de pensar en que se acerca el 8 de noviembre y la lista de opciones para votar es más larga que la que hacemos para ir al supermercado. Hay partidos para repartir: Demócrata, Republicano, Libertario, Verde, de la Constitución, de Socialismo y Liberación, Reformista, Socialista de Estados Unidos, Socialista de los Trabajadores y, nada mas por seguirle, le incluyo el de la Legalización de la Mariguana y el de los Veteranos.

Nos queda poco mas de un mes para ser votantes responsables. De esos que toman decisiones informados, – no como los británicos, que un día después de haber dado el SÍ al Brexit, se arrepintieron y rogaban por que la elección se repitiera. Como en Gran Bretaña, acá, tampoco habla “segunda”, así que o averiguamos antes de marcar la boleta o estaremos fritos.

Pero permítame ser egoísta e irresponsable; centrar mi atención solamente en los dos punteros: el partido del burro y el partido del elefante. Y si, ya sé que puede parecerle que me refiero a un circo (en el que hemos estado, por si no se ha dado cuenta) y el mundo está lleno de buenas intenciones, pero ni a Donald Trump ni a Hillary Clinton les acabo de entender el por qué debo votar por ellos.

Trump sigue con su “peculiar estilo”, con la boca floja, dirían algunos, y diciendo sin control “lo que “e sale de su ronco pecho”. Promete que habrá más empleos en el país pero no dice cómo y, por lo menos lo que ha dicho, suena más a capricho de empresario que a un político y servidor público. Sin haber llegado a la Casa Blanca ya se ha echado a un buen puño de enemigos a la bolsa. (Dios nos guarde)

Clinton por su parte, vuelve a prometer el “gran sueño” de los inmigrantes indocumentados: una reforma inmigratoria que incluya la ciudadanía. “Porque es lo justo y lo correcto” ha dicho, pero con los antecedentes de los dos periodos del presidente Obama, no me convence que “esta vez sí vaya a ser la buena”. Lo que me preocupa aquí es que, como siempre, muchos grupos pro inmigrantes indocumentados muerdan el anzuelo y voten por el partido del burro cuando al final ellos resultan siendo los burros por haber votado por ese partido.

Todavía veo a una Hillary Clinton hablando ante el pleno de la Asamblea General de la ONU. Creo que tendría mesura, conciencia y tono y ánimo conciliador. Pero de Trump no quiero ni pensarlo. Me lo imagino hablando pestes de los latinos frente a los presidentes de los países de América Latina; calificando como terroristas a los musulmanes, frente a los líderes del medio oriente y declarando categóricamente que ninguno merece estar en Estados Unidos. (¡Que vergüenza!)

El día de la elección la lista de opciones será gorda, difícilmente comparable con el conocimiento que tenemos de las propuestas de cada candidato. Pero seamos honestos, dudo que muchos nos pongamos a revisar a conciencia lo que propone cada uno, sobre todo cuando por lo menos en algunos casos, el nombre del partido nos da una idea de la direccion ideológica.

Entonces, atengámonos a las consecuencias.

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